| La Corriente | ||||
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Correctamente enfocados Ago | 2008 (GMT-3) La clave del éxito. El éxito o el fracaso depende de la visión; ella determina adónde queremos llegar y lo que vamos a lograr.
A menos de que el pueblo tenga un claro entendimiento de hacia dónde va, la probabilidad de un viaje exitoso se verá severamente limitada. A menos que obedezcas al llamado de Dios en tu vida y ministerio, probablemente experimentarás confusión, cansancio, distracción y falta de poder. Pero, ¿qué es una visión? Puede definirse la visión como la previsión con agudeza, basada en la percepción retrospectiva. Esta definición subraya la importancia de mirar al futuro, da énfasis a la necesidad de poseer un conocimiento perspicaz de las circunstancias y posibilidades actuales, y nota el precio de aprender del pasado. No obstante, esta es una definición algo imprecisa. Un líder de la iglesia me dijo que él creía que la visión era "ver lo invisible y hacerlo visible". Otro líder sugirió que su definición elaborada era "la visión es un puente con información del presente hacia el futuro". Aún otro pastor usó la expresión "sueños santificados", para transmitir lo que el término significaba para él. Permíteme sugerir una definición más simple, pero espero que sea más precisa: "La visión para el ministerio es una clara imagen mental de un futuro mejor, impartida por Dios a sus siervos escogidos, y basada en una comprensión correcta de Dios, de uno mismo y de las circunstancias". Como la comunidad comercial, el movimiento de la Nueva Era y las agencias públicas abrazan la importancia de la visión y adaptan los procedimientos del desarrollo de la misma a su especializada visión del mundo y a sus esfuerzos, nosotros debemos comprender que la verdadera visión es impartida por Dios a su pueblo escogido para permitirle conocer su mente y hacer su voluntad. El producto de vivir esa visión, invariablemente, es uno de los beneficios para todas aquellas personas que son influenciadas por un líder visionario.
En cada una de las iglesias crecientes y saludables que estudié, un eslabón perceptible ha sido forjado entre el crecimiento espiritual y numérico de esas congregaciones, la existencia, la articulación y la propiedad extendida de la visión de Dios para el ministerio en los líderes y participantes de la iglesia. Recíprocamente, las congregaciones sin visión fallan al experimentar el crecimiento espiritual y numérico. Es necesario entender la mente de Dios con relación al llamado de cada persona, para que la obediencia a la visión de Dios sea una cuestión de hecho. Si abrazas la visión que Dios tiene preparada para que lo sirvas, verás cómo Él se preocupa por tu vida, lo entusiasmado que está en profundizar la relación de amo y siervo. Además, descubrirás las oportunidades que están listas para ser alcanzadas. Debes comprender que el verdadero liderazgo empieza con la visión. Para un líder cristiano, es decir, un individuo escogido por Dios para llevar a su pueblo hacia adelante, la visión no puede ser considerada como una opción. Esa es la visión de Dios que instruye al líder y dirige sus pasos. Si por cualquier razón intentas guiar al pueblo del Señor sin la visión de Él, simplemente estás jugando un juego peligroso. Es un juego que no agrada a Dios ni satisface a las personas.
Tomado del libro: El Poder de la visión de Editorial Peniel George Barna
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