La disciplina del líder que busca las recompensas eternas.
 |
| Rick Warren |
¿Por qué Nehemías no cayó en los mismos abusos de sus predecesores? ¿Te podría sugerir que esto no sucedió porque su perspectiva era la eterna? No estaba mirando a lo temporal, sino al futuro. Los líderes que estaban abusando de su puesto, de su poder y de sus privilegios, estaban explotando al pueblo. Su único anhelo era adquirir riquezas personales.
También vemos esto en nuestro mundo de hoy. Los políticos se pasan la vida explotando al pueblo. De vez en cuando lo admiten, pero solo cuando los descubren. Nehemías dice: “Yo no he hecho nada de eso. Me he disciplinado”. Lo leemos: “Al contrario, tanto yo como mis criados trabajamos en la reconstrucción de la muralla y no compramos ningún terreno”.
Los predecesores de Nehemías se habían aprovechado de los tiempos difíciles para adquirir ganancias personales. Estaban usando su puesto y sus privilegios para asegurarse su propia posición. Nehemías dice: “Yo no hice eso”. Piénsalo: con los impuestos a los que tenía derecho, habría podido hacer unos cuantos negocios muy buenos en bienes raíces. Al igual que aquellos que habían pasado por allí antes que él, habría podido decir: “Si me dan sus tierras, yo les daré comida”. Una vez edificados los muros, el precio de las tierras habría subido inmensamente a causa del aumento en la seguridad. Pero Nehemías no hizo eso. Él tenía temor reverencial por el Señor. Amaba al pueblo. Tenía los ojos puestos en una recompensa futura.
Nehemías se había disciplinado a base de limitar sus propias libertades. Mientras más alto llegas en el liderazgo, menos libertad tendrás. Más se les exige a los líderes. Mientras mayor es tu posición de autoridad, más se espera de ti, más restricciones se te ponen y, en realidad, menos libertad posees. El liderazgo exige mucho.
“No soy libre? ¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús nuestro Señor? ¿No son ustedes el fruto de mi trabajo en el Señor? Aunque otros no me reconozcan como apóstol, ¡para ustedes sí lo soy! Porque ustedes mismos son el sello de mi apostolado en el Señor. Esta es mi defensa contra los que me critican: ¿Acaso no tenemos derecho a comer y a beber? ¿No tenemos derecho a viajar acompañados por una esposa creyente, como hacen los demás apóstoles y Cefas y los hermanos del Señor? ¿O es que solo Bernabé y yo estamos obligados a ganarnos la vida con otros trabajos?”
Aquí el principio que rige es que el obrero es digno de su salario. Si una persona te hace a ti algún trabajo, lo justo es que le pagues. De acuerdo con la ley judía, cuando un buey estaba trillando en círculo el grano para convertirlo en harina, no se permitía que le pusieran bozal.
Se consideraba algo inhumano. Al buey se le permitía que comiera del mismo grano que estaba trillando. Pablo afirma: “Si hemos sembrado semilla espiritual entre ustedes, ¿será mucho pedir que cosechemos de ustedes lo material? Si otros tienen derecho a este sustento de parte de ustedes, ¿no lo tendremos aun más nosotros?”
Los que están dedicados por completo al ministerio tienen el derecho de que se les pague por esa dedicación total. Pablo dice a continuación: “Sin embargo, no ejercimos este derecho, sino que lo soportamos todo con tal de no crear obstáculo al evangelio de Cristo”.
Porque entendía el papel que le correspondía como líder, Pablo estaba dispuesto a limitar su libertad.
Los perdedores dicen: “¡Yo tengo mis derechos!” En cambio, el líder reconoce: “¡Tengo mis responsabilidades!”
Nehemías se había disciplinado en todos los aspectos. ¿Qué motivó a Nehemías a aceptar la responsabilidad por los israelitas de Jerusalén, sin tener sobre sí otra autoridad, más que la de Dios? Creo que era el mismo anhelo que había motivado a Moisés. La Palabra nos dice: “[Moisés] prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado”.
Tanto Nehemías como Moisés sabían que hay que pagar un precio por esos efímeros placeres del pecado. Como tenían los ojos puestos en una recompensa futura, prefirieron “ser maltratados con el pueblo de Dios” antes que disfrutar del pecado por un poco de tiempo.
Dios no nos llama al éxito; nos llama a la fidelidad. La consecuencia de un liderazgo fiel es que Él nos encomienda tareas mayores aun. ¿Sabías que la forma en que tú vivas tu liderazgo aquí en la Tierra determina tu potencial de liderazgo en la eternidad? Eso es lo que dice La Biblia. Si has sido fiel en las cosas pequeñas, vas a ser fiel en las cosas grandes. Comparte la felicidad de tu amo. Dios anhela compartir su felicidad contigo y conmigo.

Cuando encuentres líderes que abusan de su poder, puedes estar seguro, en primer lugar, de que no tienen reverencia por el Señor; segundo, de que no aman a la gente, y en tercer lugar, de que están viviendo para el momento.
Tomado del libro: Liderazgo con propósito de Editorial Vida