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Sea un héroe
Jul | 2007 (GMT-3)
La Iglesia tiene un mandato más que glorioso, que hace de Ricardo Corazón de León y de Aragorn en el Señor de los Anillos, una insignificancia. Un llamado a cambiar el mundo, un niño a la vez.
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| Wesley Campbell | No hay cosa más noble, nada más valioso, nada más importante que consumirse con las preocupaciones de Dios. Y nada entristece más a Dios que la destrucción global y sin precedentes de la niñez en todo el mundo de hoy. ¡Los niños de hoy sufren más que nunca! Estamos frente a un genocidio silencioso. Es nuestro Auschwitz moderno. Es la vergüenza de nuestra generación. ¡Un desastre espantoso!
Más que ningún otro segmento de la humanidad, los niños de hoy sufren la maldad humana y la negligencia y abuso de nuestras familias y comunidades. Son millones los que viven en las condiciones más inhumanas, en las cloacas de nuestras ciudades, en los burdeles y bares, encerrados en casillas calurosas de los barrios más pobres, obligados a trabajar, desperdiciados a causa de enfermedades fácilmente curables.
Cada día, casi treinta mil niños vulnerables e indefensos mueren de enfermedades prevenibles y de hambre, y nosotros, los ciudadanos del mundo, no nos enfurecemos lo suficiente como para hacer que esto termine. Por favor, observe la palabra prevenible. Dios rescata a los débiles de quienes son demasiado fuertes para ellos, y a los pobres y necesitados de quienes les roban. La religión pura es cuidar del que no tiene padres y de las viudas en su aflicción. Dios oye el deseo del afligido. Les da aliento y escucha su clamor, defiende al huérfano y al oprimido.
Esto es asunto de Dios. Él es el Dios héroe supremo, el principal abogado de la infancia, la mayor inspiración detrás del tipo de las Naciones Unidas que busca luchar contra el ignorante, el apático y el malicioso que busca su propio beneficio. Él es el Dios de compasión… a quien le importamos.
Nuestro Dios nos ama. Está allí en los burdeles, por la noche, cuando la niñita de ocho años recibe a su primer cliente. Está allí en los basurales cuando llega la cena con el último camión de basura que servirá de alimento a cientos de niños. Está allí en las cloacas de la ciudad y en las alcantarillas, cuando los niños se abrazan entre sí buscando calor y protección, y ahuyentan a las ratas que quieren morderles las orejas. Está allí en el piso de tierra de un rancho, donde los niños crecen débiles, pálidos y callados. Es nuestro Dios de amor, y somos llamados a seguirlo, a ser como Él, a ocuparnos de sus asuntos y a seguir allí donde Él sigue estando. Como dice Efesios 5:1: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”.
La Iglesia tiene un mandato, uno más que glorioso. El tipo de mandato que hace de Ricardo Corazón de León y de Aragorn en el Señor de los Anillos, una insignificancia. ¡Es un mandato, un maravilloso ofrecimiento de poder divino para eliminar el mal, promover la justicia, reconciliar a los enemigos, brindar esperanza, devolver la vista al ciego y liberar al cautivo! ¡Para traer luz, vida y amor allí donde reina la muerte, la oscuridad y la condena! Un llamado a traer orden, paz y comunidad allí donde triunfan el caos, la guerra y las peleas.
Matrix o la Guerra de las Galaxias es ficción. Pero esto es fatalmente real. En juego está el destino de multitudes, de naciones, el legado de nuestra generación, el futuro de nuestros hijos. En juego está la bondad, la compasión el honor y todo lo que verdaderamente vale.
Amigos, esta es una batalla feroz, furiosa y agotadora. Es la batalla, nuestra batalla. Pero ¿está dispuesto a pelear? Jesús no es solamente el Alfa y la Omega de la historia, el principio y el fin. No es solamente el Señor del universo, un histórico carpintero de Nazaret, ni es tampoco solo el “Señor de las huestes” que regresará.
Recuerde: una sola roca que se mueve puede iniciar una avalancha. Buscamos iniciar una avalancha y lo invitamos a ser una roca. Le presentamos este desafío. Sea un héroe, únase a nosotros para cambiar el mundo, hágalo de a un precioso niño a la vez.
Tomado del libro: Sé un heroe de Editorial Peniel
Wesley Campbell
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