La Corriente

La nueva comunidad
Jul | 2007 (GMT-3)

La principal realidad que debemos tomar en cuenta del impacto cristiano en la vida pública, es la congregación cristiana.

Fernando Mora
Fernando Mora
Hay muchas maneras de organizar la vida comunitaria: en comunas, kibbutz, tribus, familias, etc. Todo depende de quién o quiénes hayan originado la idea de esa comunidad. Los cristianos somos parte de la comunidad.
Los cristianos somos parte de la comunidad de Cristo o comunidad del rey, en la cual sus miembros le pertenecen, se aman unos a otros y buscan servir al mundo que la rodea.
Esta comunidad de Cristo es el modelo, el paradigma de una nueva sociedad, de la que Él, como segundo Adán, es la cabeza (ver 1 Corintios 15).

La comunidad de la cruz
La comunidad cristiana es la comunidad de la cruz, pues ella nació a causa de la cruz, y el centro de su adoración es el Cordero que, habiendo sido sacrificado, es ahora glorificado. Por lo tanto, la comunidad de la cruz es una comunidad de celebración.
La vida cristiana es una celebración gozosa, una fiesta espiritual en la que todos somos participantes. ¿Qué es lo que compartimos? No la ofrenda del sacrificio de Cristo... sino los beneficios obtenidos a partir de ella. Porque, por este sacrificio, y por las bendiciones extraordinarias a que nos hizo acreedores, nunca podremos cesar, ni siquiera en la eternidad, de honrar y adorar al Cordero.
Nuestra conversión tiene doble implicación: nos acerca a Cristo y nos hace miembros de una nueva comunidad.

CelulasCuando nos convertimos a Cristo, vivimos un proceso doble:

  • Personal: Somos transformados en una nueva criatura (2 Corintios 5:17). Como cristianos tenemos ahora nuevas motivaciones, intereses, habilidades y recursos. Deseamos acercarnos a Dios y glorificarlo, en lugar de revelarnos y escondernos de Él (Romanos 12:1-2)
  • Interpersonal: Somos adoptados en la familia de Dios (Gálatas 4:3-7). Esto significa que somos hermanos y hermanas en Cristo, coherederos de las riquezas de nuestro Padre celestial (Romanos 8:15-17).

Cuando en la comunidad cristiana no se toma en cuenta esta doble realidad, se cometen muchos errores, con el resultado de comunidades enfermas que no progresan ni traen bienestar a sus miembros.

La comunidad del amor
Vivimos en un mundo masificado, atomizado y tecnocrático. Dependemos de decisiones tomadas por líderes que no conocemos personalmente, decisiones que afectan directamente a grandes masas.
La meta hoy es que cada individuo viva cómodo, sin tener que consultar a nadie, y mucho menos tener que rendir cuenta de sus actos.
Los cambios tecnológicos facilitaron el progreso material, pero fueron destruyendo la práctica del amor y de la amistad sincera.
Quizás la iglesia tiene una misión sorprendente, totalmente novedosa de proveer un espacio cultural para el nacimiento de la práctica de amistades.
Es dentro de esta realidad que han venido surgiendo nuevos modelos de iglesia, basadas en grupos pequeños.

Manual para iglesias que crecenEste modelo satisface el anhelo de nuestra sufriente sociedad actual; por esa razón Dios bendice a esas nuevas comunidades con la presencia del Espíritu Santo y con el crecimiento numérico, espiritual, intelectual y social del grupo y de sus miembros.

Tomado del libro: Manual para iglesias que crecen de Editorial Certeza.

Fernando Mora