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El valor de los grupos
Nov | 2007 (GMT-3)

Los seres humanos y su necesidad de vivir en comunidad. Un grupo no solo debe contener más de una persona; estas deben relacionarse entre sí.

GrupoLa señorita Woodrum, una viuda de cincuenta y cinco años, se suicidó una mañana temprano al arrojarse desde su apartamento en el piso doce. Justo antes de saltar vio al empleado de la limpieza que trabajaba en el balcón, a través del patio, en la siguiente ala del edificio. La señorita Woodrum lo saludó y sonrió. Él también le devolvió la sonrisa y el saludo. Cuando él le dio la espalda, ella saltó.

En su ordenado escritorio la señorita Woodrum dejó esta nota: “No puedo soportar un día más esta soledad. Nadie me llama por teléfono. No hay cartas en mi buzón. No tengo ninguna amiga”. Otra viuda que vivía en el mismo piso del edificio de apartamentos de esa gran ciudad, dijo a los reporteros:
– Quisiera haber sabido que ella estaba sola; la hubiera llamado. Pudiéramos haber sido amigas.

Se han sugerido tres razones del por qué los seres humanos viven en grupos. La primera es el largo período de maduración física y social requerida por los seres humanos. La segunda es la necesidad psicológica de compañía. Esta es tan fuerte que el aislamiento o confinamiento solitario se usa como un castigo. La tercera es la relativa debilidad física de los seres humanos. Ellos están propensos a la enfermedad al no contar con ayudas físicas tales como garras, colmillos y pezuñas. A través de la cooperación los seres humanos controlan animales más fuertes, más rápidos y más peligrosos que ellos, y dominan muchos aspectos del ambiente.

La formación del grupo
Se define un grupo como una comunidad que posee las siguientes cinco propiedades, según lo indica Taylor (1970:1-2):
Está compuesto de dos o más personas.
Hay interacción o comunicación entre las personas.
Hay uno o más objetos simbólicos presentes.
Cada persona tiene algún tipo de relación u orientación con las demás personas y con uno o más de los objetos simbólicos.
Hay una “conciencia de unidad”.
Un grupo no solo debe contener más de una persona, sino estas personas deben relacionarse entre sí. La interacción incluye la comunicación de información dentro de un marco social, lo que permite la interacción o asociación de acción.

El grupo pequeño es una entidad o colectividad que reúne todos los criterios para el grupo, pero cuenta, además, con lo siguiente: cada participante del grupo debe recibir una impresión o percepción de los demás, suficientemente distinta para que pueda, en cualquier momento, entregar alguna reacción u opinión individual, aunque sea mínima, a cualquiera de los otros. El grupo debe ser lo bastante reducido para que cada persona pueda recordar una o más impresiones o percepciones de cada una de las otras personas del grupo.

El culto de adoración tradicional en casi todas las iglesias reúne el criterio fundamental para grupo, pero no para grupo pequeño. Probablemente ningún participante en la adoración pudiera recordar una o más cosas acerca de cada uno de los otros participantes que asistieron. Sin embargo, la típica clase de estudio bíblico pudiera ser un grupo pequeño.
El criterio para distinguir un grupo pequeño de uno grande se basa en el grado potencial de percepción de las demás personas, y no estrictamente en un criterio de tamaño. En términos de números reales, sin embargo, habitualmente se considera pequeño un grupo si consta de dos a veinte personas (Taylor 1970:3).

Grupos pequeños típicos son familias, fraternidades, equipos de construcción, grupos de juego, brigadas de bomberos, clubes, equipos deportivos, cuerpo de directores, grupos de terapia, grupos de estudio de una clase, jurados, seminarios, partidas de caza y grupos de debate.

El grupo en la iglesia
El grupo de estudio y comunión, que aparece a veces en la iglesia contemporánea, es un tipo de grupo pequeño que se forma en diversos lugares, por razones específicas, y por un período de tiempo específico. Estos grupos comúnmente no se planean para ser permanentes, y sirven para una variedad de funciones.

Es significativo e interesante notar que doce discípulos siguieron a Jesús. Él se juntó con esos doce en una interacción participativa que los separó en términos de preparación, pero no en términos de condición social. En tres cortos años, a través de un proceso de aprendizaje activo, preparó a once de ellos para hacerse cargo de su ministerio y fundar así la Iglesia.

Un grupo así formado es un agrupamiento natural, basado en interés o asociación. Cuanto más coinciden las características de un agrupamiento natural con los intereses o asociaciones compartidas, tanto más eficaz será. El interés compartido o asociación, provee un grado de compatibilidad u homogeneidad que sostendrá las metas o procesos del grupo.

Cuando se introducen heterogeneidad y diversidad, los procesos del grupo pequeño no funcionan eficazmente. Por ejemplo, si un miembro de un grupo de estudio bíblico quiere profundidad y el grupo tiene una configuración de participación, esa persona tiende a ser una influencia perjudicial en el grupo, pues buscará llevar al grupo hacia una configuración de profundidad. Las presiones pudieran ser indirectas con comentarios como: “¿Cuál es el sentido de toda esta conversación?”, o pudiera ser directa con comentarios como: “¡Esto no es un estudio bíblico!”

Un grupo pudiera tener tanto miembros cristianos como no cristianos y ser homogéneo, mientras se comparta un interés común: el deseo de aprender lo que La Biblia tiene que decirles.
No es necesario que se planeen los grupos pequeños como una organización permanente. En realidad, es prudente determinar de antemano una fecha de término, para evaluación y reorganización, y así mantenerse a través del tiempo, pero un grupo pequeño necesita evaluación y reestructuración en forma continua.

Un plan que exige evaluación cada ocho o doce meses puede mantener interés en el grupo. De esta forma las personas saben que si las cosas no marchan, tienen la facultad de retirarse después de un período de tiempo establecido. Tres años es probablemente la extensión máxima de tiempo que un grupo pequeño debiera reunirse con la misma gente.

Antropología culturalMás allá de ese punto, el interés comienza a disminuir y aún la movilidad geográfica quebranta la estructura del grupo. Si un grupo no planea reorganizarse, lo más posible es que muera cuando la movilidad geográfica repercuta.

Tomado del libro: Antropología cultural de Editorial Vida

Grunlan y Mayers


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