Estas son algunas preguntas de padres sobre la educación de sus hijos. Los padres que encaran la formación de sus hijos.
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| James Dobson |
"Tenemos una hija de 1 año, y queremos educarla como debe ser. He oído que los padres pueden aumentar las habilidades mentales de sus hijos si los estimulan de una manera apropiada durante los primeros años. ¿Es eso correcto? Y si lo es, ¿cómo puedo comenzar a lograrlo con mi hija?".
Una investigación que se llevó a cabo indicó que los padres pueden aumentar la capacidad intelectual de sus hijos. Esta conclusión fue uno de los descubrimientos más importantes extraídos de una investigación de diez años con niños entre los 8 y los 18 meses de edad. Esta investigación fue conocida como: "El proyecto preescolar de la Universidad de Harvard", y fue dirigida por el doctor Burton L. White, junto con un equipo de quince investigadores que trabajaron desde 1965 hasta 1975. La meta de dicho estudio era descubrir cuáles son las experiencias de los primeros años de la vida que contribuyen al desarrollo de un ser humano saludable e inteligente. Las conclusiones de este esfuerzo concienzudo están resumidas a continuación:
1. Cada vez es más claro que los orígenes de las capacidades del ser humano se hallan en un período crítico de desarrollo entre los 8 y 18 meses de edad. Las experiencias del niño durante esos breves meses influyen más en sus futuras facultades intelectuales que durante cualquier otro tiempo, ya sea antes o después.
El factor ambiental más importante en la vida del niño es su madre. "Ella es la clave", dice el doctor White, y ejerce más influencia en las experiencias de su hijo que ninguna otra persona o circunstancia.
La cantidad de lenguaje "en vivo" dirigido hacia un niño (lo cual no se debe confundir con la televisión, la radio o las conversaciones que no lo incluyen a él) es vital para su desarrollo lingüístico, intelectual y social. Los investigadores llegaron a la siguiente conclusión: "El proporcionarle al niño de 12 a 15 meses de edad una vida rica en actividad social es lo mejor que se puede hacer para garantizar que llegue a tener una inteligencia bien desarrollada".
Los niños a quienes se les permite el libre acceso a todas las áreas de la casa progresan con mucha más rapidez que aquellos cuyos movimientos son limitados.
El núcleo familiar es el mejor sistema de educación. Para producir niños capaces y sanos, hay que fortalecer a las familias y mejorar la interacción que ocurre dentro de las mismas.
Los mejores padres fueron los que sobresalieron en tres funciones clave: (1) eran excelentes diseñadores y organizadores del ambiente de sus hijos; (2) permitieron que en ocasiones sus hijos les interrumpieran brevemente por unos treinta segundos durante los cuales se intercambiaban consejos, consuelo, información y entusiasmo. Y, por último, (3) aplicaron la disciplina de manera estricta al mismo tiempo que mostraron un gran afecto hacia sus hijos.
Estas seis conclusiones me llenan de emoción, porque encuentro en ellas la afirmación y la confirmación de los conceptos espirituales a los que he dedicado toda mi vida profesional: la disciplina con amor; la dedicación de las madres durante los primeros años; el valor de educar a los hijos; la estabilidad de la familia, etcétera. Es obvio que el Creador del universo es el que más está capacitado para decirnos cómo educar a nuestros hijos, y Él ha hecho precisamente eso a través de su santa Palabra.
"Mi hijo de 6 años ha sido siempre un niño lleno de energía, con algunos de los síntomas de hiperactividad. Puede concentrarse en una actividad por muy poco tiempo, y salta de una actividad a otra. Un pediatra dijo que en realidad él no era hiperactivo, en el sentido médico, y que no debía recibir medicamento para su leve problema. Sin embargo, está comenzando a tener dificultades de aprendizaje en la escuela porque no puede permanecer sentado ni concentrarse en las lecciones. ¿Qué debo hacer?".
Es probable que su hijo sea inmaduro en comparación con sus compañeros, es decir, la clase de niño al que tradicionalmente hemos llamado "un niño atrasado en su desarrollo". De ser así, podría ser de beneficio para él dejarlo en primer grado el año siguiente . Si su cumpleaños cae entre el primero de diciembre y el primero de julio, sin duda le recomendaría que le pidiera la dirección a la administración de la escuela para considerar esta posibilidad. Si ese servicio no está disponible, usted debiera llevarlo a un especialista en el desarrollo de los niños (un psicólogo infantil, pediatra, neurólogo, etcétera) para que lo examine en relación con su preparación para recibir instrucción escolar. Retener a un niño inmaduro al principio de su carrera escolar puede proporcionarle una gran ventaja social y académica a través del resto de los años de la escuela primaria. Sin embargo, es muy importante el ayudarle a no quedar humillado ante sus compañeros. Si es posible, él debe cambiar de escuela por lo menos un año para evitar las preguntas vergonzosas y las burlas de sus compañeros.
Voy a expresar mi recomendación en términos más amplios, para el beneficio de otros padres de niños de edad preescolar. El peor criterio en el cual basar una decisión referente a cuándo el niño debe empezar la escuela es la edad. Esta decisión se debe tomar de acuerdo a las diferencias específicas de carácter neurológico, social, psicológico y pediátrico. Y para los varones, que generalmente tardan seis meses más que las niñas en madurar, es aun más importante considerar la capacidad que ellos tengan para aprender.
Finalmente, quiero decir que estoy de acuerdo con la perspectiva del doctor Raymond Moore y Dorothy Moore, referente al valor de posponer la educación formal para todos los niños. En su excelente libro titulado Mejor tarde que temprano, ellos proveen evidencia irrefutable que indica que los niños que permanecen en el hogar, incluso hasta que tienen 8 o 9 años, cuando finalmente son matriculados en la escuela, generalmente alcanzan y pasan a sus compañeros de la misma edad en cuestión de meses. Además, son menos vulnerables a los caprichos del grupo y muestran cualidades duraderas de independencia y liderazgo. Hacer que los niños permanezcan en el hogar durante los primeros años de la escuela primaria es una idea a la cual le ha llegado su hora.
"Tenemos un hijo de 6 años que está atrasado en su desarrollo, y tiene problemas para aprender a leer. ¿Podría explicar usted la relación entre su inmadurez y este problema de aprendizaje que nos tiene desconcertados?".
Es probable que en su hijo no haya llegado a completar un proceso neurológico que es vital, y que incluye una sustancia orgánica llamada "mielina". Al nacer, el sistema nervioso del cuerpo no está aislado. Por eso un niño pequeño es incapaz de estirar la mano y agarrar un objeto; la orden o impulso eléctrico se pierde en su viaje del cerebro a la mano. Gradualmente, una sustancia blancuzca (mielina) comienza a envolver las fibras nerviosas, permitiendo que la acción muscular controlada ocurra. Ese proceso se extiende desde la cabeza y el cuello antes de que pueda hacerlo con el resto del cuerpo. El control de los hombros viene antes que el de los codos, el cual viene antes que el de las muñecas, el cual viene antes que el de los músculos principales de las manos, el cual viene antes que la coordinación muscular de los dedos de las manos. Esto explica por qué en la escuela primaria se les enseña a los niños a escribir con letra de molde, o de imprenta, antes que aprendan a hacerlo en cursiva; los movimientos y las líneas amplios dependen menos del minucioso control de los dedos que las curvas corridas de la escritura cursiva.
Ya que los nervios visuales, por lo general, son los últimos envueltos por esa substancia llamada "mielina", es posible que a la edad que tiene su hijo inmaduro, años, aún no haya experimentado, en su totalidad, este proceso necesario en el desarrollo. Por lo tanto, un niño como él, que es bastante inmaduro y falto de coordinación, puede no estar preparado neurológicamente para las tareas intelectuales de leer y escribir. Leer, en particular, es un proceso neurológico muy complicado. El estímulo visual debe ser transmitido al cerebro sin distorsión, donde debiera ser interpretado y retenido en la memoria. No todos los niños de 6 años están equipados para realizar esta tarea.
Sin embargo, es lamentable que nuestra cultura permita pocas excepciones o desviaciones del tiempo establecido. Un niño de 6 años tiene que aprender a leer o se enfrentará a las consecuencias emocionales del fracaso.
Tomado del libro: Criando niños por Unilit