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“Mi amor, te necesito como un pez al agua”
Sep | 2009 (GMT-3)
No son pocas las veces que frases
como estas despiertan una sonrisa en nuestro rostro. Pero la
dependencia de un cónyuge se transforma en un serio problema cuando
ella trasciende el plano poético para invadir la vida matrimonial. “Te necesito”. “Estoy incompleto sin ti”. “Te extraño y siento la soledad”. “No podría hacerlo sin ti”.
¿Te suena conocido? ¿Como la letra de una canción de amor? En ciertos contextos románticos las frases como estas despiertan sentimientos de pasión e intimidad en las personas, y eso a veces puede ser muy bueno. Por eso es que los compositores de letras siguen usándolas. Las afirmaciones como estas hacen que las parejas sientan que se pertenecen mutuamente. Hacen que dependa el uno del otro, que se sientan completos y felices de no estar en soledad. La dependencia y el amor parecen fundirse en una misma cosa.
Sin embargo, cuando pasamos del ámbito de las canciones de amor al país de las relaciones reales, la cosa cambia. A veces la dependencia puede ser un problema en el amor. Ahora hay cierta necesidad de dependencia que dos enamorados necesitan, una dependencia saludable y satisfactoria. Por ejemplo, todos necesitamos saber que nuestro cónyuge estará allí para nosotros cuando estemos deprimidos o estresados. Ese tipo de dependencia forma parte del apoyo, la empatía, el afecto. Pero el otro tipo de dependencia puede ahogar el amor romántico. Para muchos, el amor y la dependencia son sinónimos. Sin embargo, hay un mundo de diferencia entre ambos, y esa diferencia puede tener un efecto enorme sobre tu matrimonio. Definamos ambos términos.
Amor El amor tiene que ver con llegar a la otra persona. En esencia, el amor es tomar posición en beneficio de esa persona. El amor que sentimos por los demás es producto del amor que Dios genera para nosotros, y define el modo en que hemos de acercarnos a otros. Cuando intentas entender qué está pasándole a tu cónyuge y cómo ayudarle a tener una vida mejor, le estás mostrando amor. Estás extendiéndote, saliendo de tu propia perspectiva, intentando entrar en la suya para su beneficio.
Dependencia La dependencia es diferente. Es el estado de necesitar a la otra persona para poder sentirte pleno y seguro. Tiene que ver más contigo que con la otra persona. Percibes al otro como un recurso que satisface tu necesidad, en lugar de verlo como persona por derecho propio, con sus propias necesidades y puntos de vista. La dependencia no es mala en un contexto apropiado. En sentido técnico, es la primera etapa del aprendizaje de lo que es el amor. La dependencia de un bebé es algo maravilloso, en tanto toma y recibe la seguridad, el calor y el alimento de su madre. Durante esa etapa de la vida, la única tarea del bebé es aprender a depender y necesitar. Con el tiempo, las experiencias del amor y la constancia se interiorizan en la mente del bebé, que comienza a necesitar menos, y ahora usa el amor que ha recibido. A medida que el proceso continúa, los hijos crecen, maduran y se independizan de sus padres, que es de lo que se trata la adultez. Sin embargo, también en la adultez somos dependientes. Dependemos de Dios, porque necesitamos su amor y poder. Dependemos de nuestras relaciones de apoyo, para recibir gracia y aliento. Y nuestro cónyuge forma parte de este sistema de apoyo.
 | | Pareja abrazándose |
Sin embargo, es un tipo de dependencia distinto del que teníamos de niños. Los adultos dependen de los adultos; en el caso de una pareja, ambos sienten dependencia mutua. Pero un adulto ya no tiene la responsabilidad principal sobre otro adulto. Es lo opuesto, porque caminan juntos, como compañeros de la vida y crecimiento. Y el matrimonio está compuesto de compañeros que dependen mutuamente entre sí como iguales, y no como alguien necesitado que depende de otro que lo provea. Cada uno sigue siendo responsable de su propia vida y bienestar. Y aunque hay momentos y situaciones en la vida en que verdaderamente dependemos de los demás, como en una crisis, problemas de salud, crisis emocionales o catástrofes económicas, la norma de las relaciones comprometidas es que cada persona sea independiente en términos de la responsabilidad por el alma propia, y dependiente en términos de ser compañeros que se ayudan mutuamente en la vida.
El origen del problema Aunque el amor y la dependencia son muy diferentes, producen el mismo resultado, lo cual puede ser confuso. El amor y la dependencia sirven para atraer a dos personas. Las personas se sienten atraídas, se buscan y se casan a causa del amor, la dependencia o una combinación de ambas. Una pareja se conecta, pensando que están enamorados, y descubren luego que una de ellas necesitaba a la otra por un vacío emocional o un asunto no resuelto, y entonces enseguida afloran los problemas. La mayoría de las veces, este tipo de dependencia es el resultado de una disrupción en el proceso desarrollo infantil. Puede haber sucedido algo en una relación importante que impidió que esta persona entrara en el mundo adulto de la autonomía y responsabilidad.
Por ejemplo, hay personas que sufren a causa de una cantidad o calidad insuficiente de amor. Suelen vivir en estado de privación y añoranza, buscando continuamente una conexión que llene el tanque. Otras habrán tenido relaciones cálidas y amorosas con quienes las criaron, pero su libertad de decisión y autonomía era algo que se desalentaba y hasta se castigaba. Sea cual fuere el origen, esto se manifestará en la incapacidad de la persona para ser un individuo autónomo. Y sus relaciones se verán muy afectadas.
Madurar y dejar atrás la dependencia Si tu vida amorosa está naufragando a causa de la dependencia, no hay por qué desesperarse. Puedes comenzar a rescatar tu matrimonio aplicando soluciones viables.
Encuentra lugares donde la dependencia pueda madurar La solución no es decirle a la dependencia no resuelta de la infancia que debe desaparecer, sino que deben encontrarse contextos que ayuden a la persona dependiente a madurar. Un buen grupo de apoyo, un grupo pequeño o un consejero podrían ser la respuesta. De este modo, la persona con problemas de dependencia encontrará ayuda y ánimo para aprender a ser más completa, plena e independiente por derecho propio.
Alienta el riesgo y la autonomía Cuando la persona dependiente da un paso hacia adelante, apoya y afirma esta decisión. Esto puede significar permitirle expresar sus ideas, confrontar, enojarse o hacer cosas sin ti.
Mantente fuera de tu zona de comodidad A menudo, y sin darse cuenta, las parejas entran en una conexión del tipo “padre-hijo”, en la que la persona dependiente recurre a quien percibe como adulto para encontrar seguridad. Esto puede ser cómodo en un sentido, porque impide los conflictos y el desacuerdo. Pero este tipo de relación es poco saludable, asfixiante y controladora. El amor marital genuino se da cuando dos personas con mentes y opiniones independientes se unen para apoyarse mutuamente.
 No temas a la necesidad Al mismo tiempo, no creas que está mal decir “Te necesito”. Esto no le hace mal al matrimonio. Simplemente hay que entender a qué se refieren. La dependencia como problema dice: “Te necesito para sobrevivir, para ser feliz, para no estar en soledad, para sentirme mejor”. Ahora, la dependencia saludable dice: “Te necesito para que seas mi compañía amorosa, para que estés conmigo como yo lo estaré contigo, para que me ayudes a crecer”.
Tomado del libro: Rescata tu vida amorosa, Editorial Casa Creación
Henry Cloud & John Townsend
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