La Corriente

La intimidad intelectual
Nov | 2007 (GMT-3)

Si logramos crear un ambiente de seguridad, donde uno sabe que puede decir lo que piensa, y que el otro escuchará sin condenar, estaremos mejorando nuestro matrimonio.

Gary Chapman
Gary Chapman
Cada individuo es único. Lo que a una persona lo ayuda, puede ser que a otra no. Para descubrir nuevos modelos de comunicación ambos necesitan dialogar sobre su forma de hablar y de escuchar. Puede ser que su cónyuge se sienta molesto de que usted le haga tantas preguntas o, por el contrario, puede ser que vea con buenos ojos el interés que usted muestra.

La esposa podría esperar alguna declaración de apoyo luego de que presenta una idea. Tal vez se sienta animada a hablar más si usted le dice cosas como “Te comprendo”, “Estoy de acuerdo contigo”, “Sí”, “Ya lo creo…”. Sin embargo, a ella también pueden resultarles molestos o irónicos esos comentarios.

Es posible tanto que su cónyuge desee que sopesen sus ideas y opiniones, como que esa clase de comentarios lo hagan dejar de hablar. Si uno dice: “No estoy de acuerdo con eso” o “Me parece una mala idea”, hace que se interrumpa la comunicación o que se inicie una discusión. Será altamente beneficioso si ambos dialogan acerca de lo que facilita o dificulta la conversación entre ustedes.

¿Qué clase de reacción de parte de su cónyuge le facilitaría seguir conversando cuando usted propone algo? Por ejemplo, ¿prefiere que asienta, que lo mire a los ojos mientras habla, que se acerque físicamente… o estas cosas lo perturban? Cuando presenta una idea y su cónyuge está en desacuerdo, ¿cómo le gustaría que expresara su opinión? ¿De qué forma podría demostrarle su desacuerdo sin hacerlo de manera condenatoria? ¿Le sirve que comience su opinión con una frase introductoria del tipo “Quiero que sepas que tienes libertad de pensar de esa manera, pero también quiero que conozcas mi visión de las cosas”?

Las parejas con escaso conocimiento de lo que contribuye a la comunicación fluida, se exponen a hacer o a decir cosas que la sofocan. En ocasiones, estos modelos de comunicación inadecuados e irreconocidos constituyen barreras que se mantienen durante años. Si uno detecta estas barreras y las elimina, logrará que mejore la intimidad intelectual.

Una mujer me explicó en cierta ocasión:
– Cada vez que le presento una idea a mi esposo, se avalancha como un animal sobre su presa hasta hacerla trizas. Me siento despojada y sin valor ante sus ojos. Me resisto a darle una opinión sobre cualquier cosa.
Es probable que este marido no tenga ni idea de lo que su patrón de conducta en la comunicación produce en su esposa, y cuán destructivo puede resultar para la intimidad intelectual.

DiscusiónSupongamos que un marido dice:
– Me preocupa realmente saber de dónde vamos a sacar dinero para que Ana pueda estudiar en la universidad.
Y su esposa le responde:
– Los cristianos no tenemos que preocuparnos. Dios se hará cargo de la situación.
Y toma La Biblia para leerle un versículo. Va a pasar mucho tiempo antes de que él vuelva a expresar sus pensamientos o ansiedades a ella. Él no esperaba un sermón, sino comprensión y apoyo emocional; solo quería manifestarle lo que le pasaba por la mente… y necesitaba ser escuchado. La apresurada respuesta de ella denota que no había entendido nada de lo que le pasaba a él. Ella estaba tratando con liviandad algo que para él era de gran seriedad. Si uno aprende a identificar y a modificar estos modelos negativos de comunicación, podrá estrechar los lazos de comunicación e intimidad.

Para conseguir intimidad intelectual es vital la creación de un espacio seguro para dialogar. Si sentimos temor de que nuestro cónyuge recabe información de lo que decimos, para usarlo luego en nuestra contra, nos volveremos muy reacios a hacer comentarios.
Si percibimos que va a estar en desacuerdo con lo que decimos, sea lo que fuere, evitaremos expresar lo que pensamos. “¡Qué buena idea!” es una frase que crea un clima favorable para una comunicación positiva, mientras que “¿De dónde sacaste eso? ¡Es antibíblico!”, da por terminada la comunicación o inicia una discusión. La intimidad intelectual se evapora.
Matrimonio: Pacto y Compromiso
Si logramos crear un ambiente de seguridad, donde uno sabe que puede expresar lo que piensa, y que el otro escuchará sin condenar, facilitaremos la comunicación y enriqueceremos la intimidad intelectual.

Tomado del libro: El matrimonio: pacto y compromiso de B & H Publishers

Gary Chapman