Para pensar al finalizar un año más. "Y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de lo que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales" (Efesios 1:19-20).
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| Omar Daldi |
Jim Collins es un investigador de compañías y maestro de líderes del mundo empresarial, en su último libro, Good to Great (De buena a grandiosa) desarrolla una tesis sobre empresas que rompieron la barrera de "solo" ser buenas y se transformaron en empresas sobresalientes. Collins habla sobre cómo los directores de esas compañías se enfocan, investigan, se implican y comprometen en edificar algo que sobresale a la media general.
Pensando en esta teoría, me he dado cuenta que esa es, muchas veces, la filosofía de la industria, el comercio, las empresas y las organizaciones comerciales. Este rubro de lo comercial está en constante búsqueda en cuanto a cómo rendir mejor, qué novedades tecnologicas aparecen para aplicar y sacar mejores beneficios. Cuáles son los cursos de capacitación que permitirán el mejor desempeño de los colaboradores y empleados con el fin de atender mejor a los clientes. La incesante exploración de qué mercados abrir y dónde se puede llegar para conseguir nuevos clientes, etc. En fin, el resumen de las empresas comerciales sería la respuesta a esta pregunta: ¿Cómo logro tener un negocio más grande y rendidor?
Pero rara vez veo este mismo enfoque y decisión en nuestra tarea de desarrollar el Reino de Dios y su iglesia. Como así tampoco encuentro esa disposición decidida de ir a otro nivel en relación personal o familiar, por eso mi motivación al escribir estas líneas es plantar una idea, colocar sobre la mesa un pensamiento con el fin de estimular a los lectores a ir "de gloria en gloria y de poder en poder".
Qué mejor momento que en un año nuevo para hacer resoluciones que nos permitan vivir de otra manera en el futuro. Estoy pensando todos podemos realizar un plan con tal de ver un mañana mejor. Voy a dividir en dos, los tópicos que deseo tratar, a nivel individual y familiar por un lado, y a nivel iglesia por otro.
Personal y familiar
En este nivel no hay una cosa mejor que plantearse hábitos nuevos que, como dice Jim Collins, nos lleven de ser "buena gente" a personas grandiosas. Cuando me refiero a "grandiosas" pienso en hijos de Dios crecidos espiritualmente, que su objetivo sea entrar en el plan que el Señor ha preparado para ellos, que vivan llevando la luz de tal manera que sean un testimonio a los no creyentes.
Estos nuevos hábitos deberán ser individualizados y perseguidos por cada persona en particular, yo no podría dar una receta, porque seguro que los que se aplicarán para mí, no lo serán para otro. Pero sí animo al lector a encontrar y practicar hábitos que lo desarrollen a otro nivel.
Cuando hablamos de familia, y cada uno en el rol que nos corresponde, ya sea de padres o hijos, podemos colocar metas y trazar un camino que nos lleve a ellas, con el fin de edificar familias distinguidas. Gente de carácter y moral que realmente sea una buena influencia en su círculo
Iglesia
Quizás cuando hablamos de la edificación de la iglesia está casi todo dicho, pero trataré de hacer solo una mención en relación a los tiempos que estamos viviendo.
Creo con todo mi corazón que hay iglesias, hoy día en nuestro país, que son maravillosas, con sobresalientes y dedicados líderes, incansables edificadores que han hecho verdaderos milagros, pero también es mi convicción que todavía podemos ir por más.
Estimo que hay herramientas y posibilidades de hacer iglesias que vayan más allá de buenas y sean grandiosas. No me entienda mal, no es mi crítica, es mi intención desafiar a quienes lideran, a pensar que podemos realmente edificar la Iglesia y el Reino de Dios de manera grandiosa.
Cuando pienso en lo que Dios nos ha regalado en la Argentina, la unidad, los dones y talentos, los pastores y maestros, el amor y la dedicación hacia el evangelismo, el derramamiento de la unción y el hambre que el Señor ha colocado por su presencia, veo que sí se puede edificar algo grandioso, que sea mucho más que una buena iglesia, que se transforme en un faro de luz hacia esta y otras naciones.
"Jabes oro: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió" (1 Crónicas 4:10).
Que el Señor pueda colocar en nosotros la oración que Él tiene, con el fin de ser y hacer lo grandioso que Dios ha planeado para cada uno. Seguro que esa oración será respondida.
Dios lo bendiga.
Hasta la próxima