| La Corriente | ||||
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Las mejores noticias Mayo | 2007 (GMT-3) Hay muchas actitudes diferentes.
¿Cuál fue su reacción cuando se enteró que estaba descalificado? ¿Culpó a su compañero de juego? No; simplemente dijo que había cometido un error tonto. Aceptó toda la responsabilidad. ¿Qué clase de hombre es ese? Un tiempo después ganó otro torneo. Luego de que le dieron el cheque, pasó mucho tiempo en el vestuario. No tenía ningún apuro en particular. Cuando salió al estacionamiento, estaba vacío, excepto por la presencia una mujer joven. Se acercó a él diciéndole que no tenía trabajo, que su bebé estaba enfermo al borde de la muerte, y que no tenía dinero para pagar el hospital ni los médicos. De Vicenzo cedió las ganancias del torneo a esta joven mujer y siguió su camino. La semana próxima estaba en un country club. Uno de los oficiales de la Asociación de Golfistas Profesionales le dijo que había sido víctima de un fraude: la mujer joven no tenía un bebé y ni siquiera estaba casada. De Vicenzo dijo: – ¿Quiere decir que no hay tal bebé enfermo? El oficial respondió: – Efectivamente. De Vicenzo manifestó: – Me ha dado las mejores noticias que recibí en todo el año. ¿Dónde está su corazón? ¿Cuál es su actitud? ¿Cómo se habría sentido usted en las mismas circunstancias? ¿Quién tenía el mayor problema, la mujer o el golfista? Creo que es obvio, ¿no es cierto? Creo que De Vicenzo no lo pensó dos veces. Estaba realmente contento de que no había habido un niño enfermo. Para una actitud así se precisa compasión, se precisa amor, pero también sabiduría. ¿Cuándo se alcanza la madurez en las actitudes? ¿La actitud es cosa de la cabeza, del corazón, o de ambos? La madurez en la actitud se alcanza cuando entendemos plenamente lo que podemos y lo que no podemos cambiar, y respondemos consecuentemente con ello. De Vicenzo no podía cambiar los números en su tarjeta de puntuación o recuperar el dinero que le había dado a la mujer. Despotricar y quejarse no cambiaría la realidad de ninguno de los dos errores. Entonces escogió aceptar lo que había sucedido y seguir adelante. Al hacerlo, le ahorró a su compañero de juego la vergüenza y el pesar sobre el error cometido. Les mostró a todos los que presenciaron el otro incidente, su verdadero carácter, y no pasó por un estúpido e ingenuo delante del oficial que estaba tan orgulloso de haber traído la primicia. La gente con buen corazón es expuesta más fácilmente en tiempos de estrés y enfermedad. De Vicenzo estaba más interesado en las necesidades de su compañero de golf y en la salud de un bebé, que lo que lo estaba en anunciar que había sido víctima de una injusticia. Un corazón como este, que es honesto, espera lo mejor de los demás y no alberga malicia. Roberto de Vicenzo en algún punto decidió que él era responsable por las circunstancias de su vida, que tenía control sobre la manera en que respondía a la decepción, y que una buena actitud y un corazón que confía ofrecen más recompensas que la otra clase de cosas. Tome las mismas decisiones para usted y descanse en una vida más satisfactoria.El mensaje es: no es lo que le sucede a usted; es la forma en que lo maneje lo que determinará si ha de ser feliz o desdichado. Tomado del libro: Actitud de vuelo de Editorial Peniel Zig Ziglar
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