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El ejemplo de William Wilberforce
Feb | 2008 (GMT-3)
Un hombre común utilizado por Dios para cambiar la historia.
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| John Avant | Estoy convencido de que Dios está preparado para que, en nuestros días, su poder se mueva de manera renovada. Desde hace mucho tiempo, demasiado tiempo, ha estado preparado para esto. Veo que hay hambre y ansias, y hasta desesperación. Las personas están empezando a creer de veras que sin una intervención de Dios que sorprenda a nuestra cultura, estamos arruinados. Terminados. Es el fin. La buena noticia es que Dios ya ha hecho esto antes. Y cuando Él interviene, lo hace a través de la gente común, que toma el camino indicado en las encrucijadas de la vida y se convierten en vasijas de su poder.
Pocas personas habrán sido utilizadas por Dios para cambiar la historia como lo fue William Wilberforce. Nació enfermo y casi ciego en 1759. Su padre murió cuando él tenía nueve años, y su madre, incapaz de criarlo, lo llevó a vivir con unos parientes. Era un niño brillante, un orador con talento y fue elegido miembro del Parlamento británico en su juventud. A pesar de esta increíble oportunidad, comenzó a desperdiciar su vida, bebiendo y apostando. Sin embargo, Dios estaba esperándolo, buscándolo, llamándolo.
En una reunión con John Newton, un converso que había sido traficante de esclavos y que más tarde escribiera el himno “Sublime gracia”, Wilberforce conoció a Cristo y fue transformado. El Espíritu de Cristo en él lo llevó a dar vuelta la página en su vida para iniciar un nuevo capítulo que duraría hasta el fin de sus días, y que produciría un cambio en el mundo. Wilberforce se propuso abolir la esclavitud en Inglaterra. Parecía tarea imposible. Sus amigos lo abandonaron. Sufrió ataques físicos en las calles, y su vida tenía precio hasta el punto de ser víctima casi fatal de unos asesinos. Aun así, había encontrado su centro, su enfoque y perspectiva: la perspectiva de Jesús. No iba a resignarse a dar vuelta la página para pasar a un capítulo más fácil.
En 1788 presentó su primera moción ante el Parlamento por la abolición de la esclavitud. Perdió en esa oportunidad y también en los años siguientes. Cinco años de derrota resultaron luego en la recepción de una carta de parte de uno de los hombres más importantes de su época. John Wesley, el gran líder del reavivamiento, tenía ochenta y ocho años. Viviría poco tiempo más, pero tenía algo que decirle.
En la carta que le envió a Wilberforce una semana antes de morir, Wesley escribió: “A menos que Dios lo haya llamado justamente para esto, terminará agotado ante la oposición de hombres y demonios. Pero si Dios está de su lado, ¿quién podría con usted? ¿Son, todos ellos juntos, más fuertes que Dios? Oh, no se canse de hacer el bien. Siga adelante en nombre de Dios y en el poder de su potencia, hasta que aún la esclavitud en Norteamérica –la cosa más vil que haya visto yo bajo el Sol– se esfume. Que la guía divina que desde su juventud Dios le proporciona continúe fortaleciéndolo en esta y todas las cosas, es la oración, estimado señor, de este atento siervo”.
Wilberforce no se dio por vencido durante los cuarenta años siguientes. La noche en que murió, en 1833, la Cámara de los Comunes votó la Cláusula de Emancipación que abolió la esclavitud. Había vencido. Jesús había vencido a través de él. Este hombre había abierto un nuevo capítulo no solo para sí, sino para las generaciones venideras.
¡Gracias, William! Doscientos años han pasado desde la fecha de tu muerte, pero tu coraje sigue impactando en mi vida día a día. ¿Qué pasaría si miles de millones de creyentes encontraran su esencia, esa perspectiva de “la única cosa” y se negaran a desviar sus pasos hacia cualquier otra dirección? ¡El mundo cambiaría! en tantas cosas como creyentes hay que siguen a Jesús y le seguirán hacia donde haga falta cambios. Es la esperanza del mundo. Una esperanza real.
Se aproximan transiciones de vida. Las decisiones que marcarán la gran diferencia. Allí estará Jesús, esperándolo para acompañarlo en cada una de estas decisiones. Estará a su lado, antes de comenzar cada capítulo y hasta que llegue el momento de dar vuelta la página otra vez.
 Aprendamos juntos cómo avanzar con Jesús, saliendo del sepulcro para entrar en la historia que Él está escribiendo con la pluma de su vida.
Tomado del libro: Auténtico poder de Editorial Peniel
John Avant
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