Aquí les presento una historia la cual creo que lo inspirará –por lo menos, me inspiró a mí–. El autor es desconocido, pero el protagonista puede ser bastante familiar. Mi sugerencia: en lo posible, siempre sitúese en el lado del nunca he estado mejor en la vida.
Juan es la clase de muchacho que tú amas odiar. Siempre está de buen humor y siempre tiene algo positivo para decir. Cuando alguien le pregunta cómo está, él contesta:
–¡Si estuviese mejor, tendría un gemelo! Un día le dije:
–¡No lo entiendo! No puedes ser una persona positiva todo el tiempo. ¿Cómo lo haces? –Bueno –dijo–, todas las mañanas me levanto y me digo a mí mismo: "Tienes dos opciones hoy. Puedes elegir estar de buen humor o estar de mal humor". Elijo estar de buen humor. Cada vez que pasa algo malo, puedo elegir ser la víctima o puedo elegir aprender de ello. Yo elijo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí a quejarse, puedo aceptar sus quejas, o señalar el lado positivo de la vida. Yo elijo el lado positivo de la vida.
–Bueno, bien, pero no es tan fácil –protesté.
–Sí lo es, la vida se trata de decisiones. Cuando tú cortas y sacas todo lo que está de más, cada situación es una elección. Tú eliges cómo reaccionar frente a tus situaciones. A la final: tú eliges cómo vivir tu vida. Años después supe que Juan había tenido un grave accidente, cayó desde un edificio de comunicación a dieciocho metros de altura. Después de horas de operaciones y semanas en terapia intensiva, fue dado de alta en el hospital. Cuando le pregunté cómo estaba me dijo:
–Si estuviese mejor, tendría un gemelo. ¿Quieres ver las cicatrices? Me negué a ver sus heridas, pero sí le pregunté qué se le había cruzado por su mente a la hora del accidente.
–La primera cosa que pensé fue en el bienestar de mi hija que estaba pronta a nacer –respondió–. Luego, me acosté en el suelo, y recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o morir. Elegí vivir. Mientras ellos me llevaban a la sala de emergencias y vi la cara del doctor, en su rostro leí: este hombre morirá.
–¿Y qué hiciste? –le pregunté. –Bueno, una enfermera grande y corpulenta me preguntó si yo era alérgico a algo. Y yo le dije: ¡Sí, a la gravedad! Mientras se reía le dije:
–Opéreme como si estuviese vivo, no muerto.
Él vivió, gracias a las habilidades de sus doctores, pero también gracias a su increíble actitud.
"Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas" (Mateo 6:34).
Ed Delph es autor, escritor y columnista de varios diarios estadounidenses. Presidente de NationStrategy, organización sin fines de lucro que trabaja en pos de la transformación de comunidades y su desarrollo.