Mayo | 2012 (GMT-3)   Inicio | Eventos | FAQ | RSS | Enlaces | Mapa del Sitio | Contactenos  
 
 
::| Buscar:       [Busqueda Avanzada]  
 
Categorias  
Editorial
Vida Cristiana
Iglesia Cristiana
Liderazgo
Edificacion
   » Devocional
Misiones
Musica
Actualidad
Familia
Humor
Suscripciones
::| Encuesta
¿Crees que el cristianismo está impactando a la sociedad en que vivimos?
Si
No
No sé
::| Newsletter
Su Nombre:
Su Email:
::| Devocional
Ver Mas
 
 
 
Edificacion
 
Merecemos una vida mejor
Jun | 2007 (GMT-3)

Una reflexión sobre el ritmo de vida que no nos permite disfrutar.

Phil Callaway
Phil Callaway
Aquí hay una pregunta para usted; sea honesto con su respuesta. ¿En algún momento, durante la semana pasada, por lo menos una vez le dijo a alguien “estoy cansado”? Tal vez lo ha dicho más de una vez. Quizás es todo lo que ha dicho. Algunas personas no creen que deberíamos admitir el cansancio, y que sicológicamente el hecho de admitirlo aceleraría nuestra ruina. Pero debemos enfrentarlo, vivimos en tiempos de los analgésicos. Esta es la “Era de la Aspirina”.

– Estoy tan cansado –me dijo hace poco una persona– que si mi vida fuera medida con la edad del perro, yo ya estaría muerto.
Cuando mi hijo estaba en primer grado, yo estaba agobiado por un sentimiento de gran importancia cuando pensaba en mi trabajo. Y casi cada noche traía a casa un portafolios repleto de papeles de trabajo, de fechas límite, y gráficos de todos los colores. Créame, no había nada que fuera breve en esos trabajos. Una tarde, mientras que el Sol se escondía inadvertidamente detrás de nuestros imperecederos árboles, mi hijo de seis años de edad estaba sentado a la mesa del comedor, jugando con un tenedor mientras miraba cómo yo trabajaba. Finalmente metió el tenedor entre las hojas de la mesa y me dijo:
– Papá, ¿en qué trabajas?
Yo le contesté, y él me dijo:
–Ah.
Después, inclinándose nuevamente hacia el tenedor, me dijo:
– ¿Por qué trabajas en eso?
Le expliqué cuidadosamente que yo tenía muchas cosas que hacer, y que el día no me alcanzaba para terminar con todo mi trabajo.
Él se agarró aún más fuerte del tenedor, hasta que al fin volvió a preguntar:
– ¿Y por qué no te dejan trabajar en un grupo que trabaje más lento?

Sería muy agradable, ¿no? Estar en un grupo lento. Hemos tenido acceso a todo, pero menos al botón de pausa. Amo los teléfonos sin cable, pero a veces pienso que me gustaría más, ¡tener un cable sin teléfono!
Otros aseguran que hemos llegado a la cumbre del éxito. Nunca terminamos de asombrarnos a nosotros mismos, ¿no es cierto? Sin embargo, ¿hemos llegado a la cima? me pregunto.
Si hemos llegado a lo más alto, entonces ¿por qué mi ascensor siempre funciona y se detiene en los dieciséis pisos sin que nadie se suba en él? ¿Por qué no podemos contra los bichos que se entran en nuestros duraznos? Podemos construir transbordadores espaciales, pero no podemos conseguir una pequeña tira roja en un apósito curativo para abrirlo correctamente.

FamiliaCon toda seriedad, podemos salir de nuestra ciudad y en dos horas estar a miles de kilómetros. Pero no podemos llegar a la acera de enfrente para saludar a un nuevo vecino. Nuestras computadoras son cada vez más rápidas, pero nos hemos olvidado de esperar. Nuestro teléfono celular es omnipresente, nuestros aviones son más rápidos. Tenemos casas más grandes y familias más pequeñas. Más dinero y menos tiempo. Compramos más cosas, pero las disfrutamos menos. Hemos aumentado años a nuestra vida, pero hemos agotado la vida de nuestros años. Hablamos mucho, pero ¿cuándo escuchamos?

Hemos sacrificado lo mejor por lo más grande. Hemos reemplazado la paz con el ruido. El e-mail por la comunicación directa. Tenemos más abundancia pero menos esperanza, más comodidades pero menos tiempo, más consejeros pero también más problemas. Tenemos rutas más amplias pero menos estacionamientos, más información pero menos conocimientos, más variedad pero menos sabiduría. Edificios más altos pero con fusibles más al descubierto. Bebemos demasiado, conducimos demasiado rápido, reímos demasiado poco y dormimos muchísimo menos de lo que deberíamos.

Hemos doblado nuestros ingresos y triplicado nuestro promedio de divorcios. Hemos construido hermosas casas, pero las hemos transformado en hogares destruidos. Estamos robando el tiempo a aquellos que nos aman, y se lo estamos dando a los que no nos aman.
¿Quién aceleró mi vida?Nuestras agendas están saturadas de trabajo, pero nuestras vidas están vacías. Si esto es progreso, ¿quién lo necesita?

Tomado del libro: ¿Q
uién aceleró mi vida? de Editorial Peniel

Phil Callaway


Rating (Votos: 0)   
    Comentarios (0)        Enviar a un amigo        Imprimir


Otros Articulos:
El soldado agonizante (Mayo.2007)



 
::| Ultimas Notas
::| Eventos
Mayo 2012  
Do Lu Ma Mi Ju Vi Sa
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    
 
Portadas

Portada Marzo 2011

::| Destacados
Por causa de la cruz
No importa nada más
Cuando solo el amor importa
Ir más allá de los regalos
Una mujer que se entrego si reservas
Cuando Dios se toma su tiempo
¿Ya te inscribiste en la escuela de Dios?
¡Termine la muralla!
¿Te animas a caminar sobre el agua?
La vacilación de la fe

[Top Page]  
Inicio   -   Eventos   -   FAQ   -   RSS   -   Enlaces   -   Mapa del Sitio   -   Busqueda Avanzada   -   Archivo   -   Contactenos