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Relación entre fe y arqueología
Oct | 2007 (GMT-3)

La arqueología de Palestina posee un valor que la levanta hasta una región en la cual la historia y la teología comparten una fe común en las realidades eternas de la existencia. – W. F. Albright

Randall Price
Randall Price
Hay hechos que desarrollan la fe, y también hay “hechos” que dependen de la fe. Como ejemplo de estos últimos, pensemos en un titular de periódico sensacionalista que decía: “Descubierta en Israel la tumba de Adán y Eva”. A continuación venía el artículo, que hablaba del descubrimiento de un par de esqueletos con trescientos mil años de antigüedad cerca de Jerusalén. Un rollo que se encontró junto a los cuerpos los identificaba como la primera pareja humana. Según el artículo, los arqueólogos franceses que hicieron este asombroso hallazgo confirmaron que el esqueleto masculino había perdido una costilla, mientras que el femenino tenía una de más.

Por supuesto, esto solo es periodismo ridículo, destinado a divertir más que a educar. Es necesario que mantengamos cierta moderación ante todos los informes arqueológicos que oigamos, hasta que podamos examinar los hechos.

El enfrentamiento con los hechos
Por ejemplo, en 1980 se excavó una tumba familiar en Talpiot Este, un suburbio de Jerusalén. En ella se descubrieron unos osarios con inscripciones que llevaban los nombres de José, María y Jesús. Muchos cristianos llegaron enseguida a la conclusión de que se trataba de la “sagrada familia”, entre ellos un equipo de filmación de la BBC, en 1992. Pero esta no podía ser la familia de Jesús y, por supuesto, mucho menos Jesús mismo. En primer lugar, el Jesús de la tumba tenía un hijo. (Dicho sea de paso, no era el primer osario descubierto con el nombre de Jesús en él).

En segundo lugar, la tumba de José ha estado localizada tradicionalmente en Nazaret, donde vivió la familia durante la mayor parte de la vida de Jesús. Los nombres de José, María y Jesús eran todos bastante corrientes en aquellos tiempos –y de hecho, todavía lo son–. Por eso no podemos deducir precipitadamente nada acerca de la tumba familiar de Talpiot Este, porque los nombres que hay en los osarios sean los mismos que los de una familia famosa de La Biblia.

Está también la cuestión de la fe y la interpretación. El sudario de Turín es un ejemplo excelente. A pesar de todas las afirmaciones tan extraordinarias y de las pruebas realizadas, aún no hay una evaluación definitiva sobre el sudario. Algunos expertos afirman que es genuino y constituye una evidencia de la resurrección. Otros de igual calibre y consagración a la fe, afirman que es una falsificación o, en el mejor de los casos, una sábana mortuoria antigua que fue identificada con Jesús y comenzada a venerar como una reliquia religiosa.

¿Cómo decidir? Tal vez nunca podamos decidir a partir del análisis científico, y toda la fe del mundo no va a convertirlo en el sudario de Jesús, si de hecho no lo es. En este caso, es mejor reservarse el juicio. Al fin y al cabo, la resurrección de Jesús no depende de la autenticidad del sudario de Turín.

Los hechos de la fe
Aún así, es frecuente que las personas con estudios crean unos informes sin fundamento. Tal vez esto se deba simplemente a que quieren creerlos, o a que carecen de conocimientos específicos, o de posibilidades de confirmar una afirmación, o porque una persona con autoridad se los ha presentado. Aun así, esa fe no es verdadera; la fe bíblica siempre tiene una base que puede creerse, porque una persona solo es capaz de aceptar como verdad algo que puede ser cierto. Por supuesto, esto presupone que tenemos un concepto objetivo –norma absoluta de verdad– y no subjetiva –tú tienes la verdad y yo tengo la mía– sobre lo que es cierto.

Los teólogos que dicen que los hechos no importan, están llevando a la gente a tener fe en su propia fe. Pero no es la fe en sí la que cambia las cosas, sino el objeto de la fe. Si la cosa en la cual creemos es digna de crédito, si puede realizar lo que promete, entonces nuestra fe se apoya en algo que vale la pena.

Las piedras clamanCon todo, en el pensamiento moderno hay dos problemas que obstaculizan la posibilidad de una fe: uno es que se parte de una perspectiva de ausencia de fe como premisa previa, y el otro es que se da por supuesta la presencia de errores en La Biblia, la única fuente de fe.

Tomado del libro: Las piedras claman de Editorial Unilit

Randall Price


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