“Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:11).
El Espíritu Santo me llevó a la oración urgente. Me sobrevino una gran carga, y vi en una visión abierta a muchos profetas de todas partes del mundo. La mayoría eran hombres y mujeres golpeados y lastimados, cabizbajos, casi a punto de rendirse en derrota. Entonces vino un ángel del cielo con un gran cartel que decía: “Profetas cansados, aguanten y no se rindan”.
Es como si Dios dijera: “A veces han compartido mi palabra con truenos, y pocos son los que la han recibido. Recuerden esto, yo estaba viendo desde el cielo, y la recibí porque fui yo quien se la dio” (ver Isaías 51:16). Muchas veces han temblado antes de que mi palabra saliera de sus bocas, sin saber si sería aceptada… pero la pronunciaron de todas maneras. Hubo momentos en que querían tirar la toalla, pero siguieron avanzando (Lucas 9:62). Recuerden que incluso Elías estuvo deprimido y quiso rendirse (1 Reyes 19:4).
No piensen que lo que ocurre es algo extraño (1 Pedro 4:12). ¡Están bien acompañados! Al igual que Jeremías, quien no pudo contener el fuego que yo puse dentro de él (Jeremías 20:9), ustedes también han permitido que salgan mis llameantes palabras.
Algunos de ustedes, al avanzar en el ministerio al que los he llamado, vieron muecas de disgusto reservadas pero obvias, incluso en los rostros de sus propios familiares. Pero aun así, me sirvieron. En efecto, aun así obedecieron mi llamado para sus vidas. Han aprendido a nunca rendirse, a pesar de cansarse y a veces tuvieron que animarse a sí mismos (1 Samuel 30:6) cuando nadie más podía hacerlo. Ahora yo los animo: el cielo se ha percatado, y se han enviado ángeles para ayudarlos porque ustedes no se rindieron. Preferirían morir antes que no cumplir mi voluntad para sus vidas.
Dios dice: “A los cansados, me complazco en ustedes porque dieron mi palabra a tantas personas lastimadas... Se han ido de algunos lugares preguntándose: ‘¿Para qué fue eso? ¿Ocurrió algo?’ Poderoso siervo mío, no te equivoques: sí te moviste en mi don sobrenatural, pero tras algunos encuentros empezaste a mirar lo físico, olvidando mi sobrenaturalidad. Mucho ocurrió en el Espíritu (ver Zacarías 4:6).
Muchos de mis hijos que estaban sufriendo recibieron maná fresco a causa de su obediencia al ministerio profético al que yo los he llamado, y muchos se fueron de la reunión renovados y fortalecidos para la batalla porque saltaron al agua y me obedecieron.
¡Han dado en el blanco! El enemigo de sus almas los atacó viciosamente, porque han dañado su reino y él ha sufrido pérdidas, pero para ustedes fue ganancia (Mateo 16:18). Algunos de ustedes han comido el pan de la aflicción, pero yo me regocijé porque incluso cuando estaban “hundidos” dieron importantes porciones del Pan de vida a mis heridos (Juan 6:35). Gracias”.
Dios también dice: “Siervos cansados, rechacen el criticismo, en el cielo hay muchos que están aplaudiendo... Muchos de mis profetas que cuentan con mi aprobación, reciben con frecuencia el rechazo de los hombres. Algunos de ustedes han considerado su llamado como algo pequeño e insignificante, pero no podían estar más equivocados. Muchos de ustedes no se han hecho famosos en la Tierra, más en el cielo su nombre es celebrado. Han dado algunas palabras que a ustedes les sonaban como hojalata… pero eran realmente oro para los que las recibieron (Proverbios 15:23).
Yo puse mi bondad en su boca para las almas agotadas, e hicieron que aquellos para quienes eran, la tomaran (Proverbios 3:27). A causa de su obediencia para proclamar mi palabra –a pesar de que fueron pocos los que la notaron–, se cayeron los muros de desesperación para algunos, y otros obtuvieron de repente las fuerzas para responder a su llamado: todo porque rechazaron las críticas de los que dudan y se dejaron impulsar por los ánimos celestiales (Hebreos 12:1). No atacaron a los pesimistas, sino que más bien los amaron y siguieron adelante con su misión.”
Dios dice: “Algunos creen que están llegando al atardecer de su ministerio, pero se equivocan... Viene un segundo viento para refrescar a muchos (Salmo 147:18). Algunos profetas creen que ‘lo han dejado pasar’ y se sienten culpables por ello. Es verdad, algunos han fracasado (2 Timoteo 4:10), pero a muchos Satanás les ha mentido haciéndoles creer que me han fallado cuando ¡en realidad no fue así! Sus palabras inspiradas por el Espíritu Santo están produciendo vidas cambiadas, están dando a luz a destinos divinos y están animando a muchos a que sigan peleando la buena batalla de fe.
Algunos han creído que no estaban ganando nada y que habían desperdiciado el tiempo, pero no vieron las cosas desde mi punto de vista. No olviden nunca: yo los he llamado a anunciar, a pronunciar y a veces a renunciar. Desde mi perspectiva han declarado mis palabras, calmando tempestades que rugían en las mentes y corazones confusos (Marcos 4:39). En lugar de estar cansados, ustedes les proporcionarán refrigerio a los agotados. ¡No desfallezcan más! Su ministerio tiene el sello de aprobación del cielo.”
Tomado de la Lista de Elías